lunes, 17 de enero de 2011

Tápate los oídos, fuerte, fuerte, fuerte, más fuerte todavía... ¿oyes lo mucho que te quiero?

Nos reímos. Y seguimos riéndonos así.
Hablando sin saber muy bien de qué ni por qué.
Después decidimos colgar, prometiendo que nos llamaremos mañana.
Es una promesa inútil: lo hubiéramos hecho de todos modos.
Cuando pierdes tiempo al teléfono, cuando los minutos pasan sin que te des cuenta,
cuando las palabras no tienen sentido, cuando piensas que si alguien te escuchara creería
que estás lcoca, cuando ninguno de los dos tiene ganas de colgar, cuando después de que
el ha colgado compruebas que lo haya hecho de verdad, entonces estás perdida.
O mejor dicho, estás enamorado, lo que, en realidad, es un poco de lo mismo...